REGLAMENTO:
1. Procurar
que los motivos que nos llevan a empezar el régimen no sean únicamente
estéticos, ya que en la medida en que también nos preocupemos por mejorar
nuestra calidad de vida y corregir hábitos poco saludables, el éxito del
proceso será mayor.
2. Aquella
que se adapte a tu ritmo de vida, a tus horarios y preferencias culinarias
en la medida de lo posible. Inevitablemente hay cosas que habrá que
cambiar, pero se busca trastocar en lo mínimo las costumbres del paciente.
3. Debe
ser una dieta equilibrada y variada que abarque todos los grupos de
alimentos para proporcionar al cuerpo la cantidad adecuada de nutrientes
que necesita: 50% de hidratos de carbono sobre todo complejos (presentes
en patatas, pasta, arroz, cereales…), 25% de proteínas (tomando a partes
iguales proteína de origen animal y vegetal), 25% de grasas (
procurando un mayor consumo de grasas insaturadas que de saturadas)
vitaminas y minerales.
4. Ingerir los distintos grupos de alimentos en base a
las raciones diarias recomendadas para cada uno de ellos: lácteos (2 raciones),
pescado, carne y huevos (2 raciones), fruta (2 raciones), verdura, hortalizas y
ensaladas (2 raciones), farináceos -pasta, arroz, legumbres, pan, patatas- (de
3 a 5 raciones) y aceite de oliva preferentemente (de 30 a 40 gramos).
5. Deben
tratar de hacerse, en función del trabajo o estudios del paciente, cinco
comidas al día, para asegurar un mejor aprovechamiento de los nutrientes y
la energía y mantener en alto rendimiento al metabolismo. Si esto no fuera
posible, se harían tres ingestas, pero nunca, jamás, te saltes ninguna.
6. Debemos elegir los alimentos que incorporamos a
cada toma, teniendo en cuenta que el desayuno es la comida más importante del
día por lo que ha de ser completo y abundante (20% de las kcal totales), la
comida moderada (45% de las kcal totales) y la cena ligera (25% de las kcal
totales). Las tomas complementarias, que se realizarán preferentemente a media
mañana y a media tarde, también deben ser ligeras (5% de las kcal totales cada
una).
7.Aquella en la que no existan los alimentos
prohibidos. Hay productos que tendremos que restringir o controlar, pero nunca,
jamás, se borrarán del mapa.
8. El ritmo de adelgazamiento ha de ser adecuado: no
más de un kilo a la semana. Por dos motivos. El primero actúa sobre el físico,
por lo que es la consecuencia más visible, el temido “efecto rebote”, pero el
segundo, es más importante, porque aunque no somos conscientes de él de manera
tan directa, puede llegar a comprometer nuestra salud, causando problemas
metabólicos y desequilibrios que quizá permanezcan para siempre. Entre otras
cosas, lo que ocurrirá fruto de esto, es que si algún día volvemos a querer
perder peso, puede que ya no seamos capaces de conseguirlo.
9.
Aquella
que consigue el aprendizaje de la persona, que enseña que la alimentación
no es algo aislado, si no que actuando junto con otros complementos como
el ejercicio, es la base para una vida saludable.
10. Disfrutar del acto de comer y hacerlo despacio.
Realmente es importante masticar bien los alimentos ya que el proceso digestivo
se completa de manera más óptima (se reducen por ejemplo, problemas como
flatulencias) y uno se sacia primero.
11. No caer en la monotonía. Ponerse a dieta no tiene
por qué ser un suplicio. Si tienes la suerte de que te guste cocinar, existen
mil opciones de platos y combinaciones de alimentos válidas así como métodos
culinarios interesantísimos y riquísimos, como la plancha o el papillote. Si no
es ese el caso, ya te iré dejando por aquí recetas para que pruebes y
experimentes. Irán con foto incluida del resultado final.
12. Bebe agua y no tengas miedo de los tentempiés
saludables como zanahorias, media docena de nueces, queso fresco, pavo o jamón
de York, una pera, manzana o un buen zumo de naranja si lo exprimes tú misma.