sábado, 3 de marzo de 2012

Productos estrella II



A colación de la última receta subida, os dejo una foto del "Entrepinares ligh" y mi recomendación de que, cuando no podáis vivir sin queso, lo uséis a él.

Supono que sabréis más que de sobra, que en esto de las dietas, el gratinado, el fundido y la cremosidad en general, son placeres mayores y prohibidos por un tiempo, pero no pasa nada porque un día hagáis la receta de las berenjenas rellenas y echéis media lonchita de este queso bajo en grasa, por ejemplo.

Saludos de nuevo.

El placer de cocinar II

Hace unas semanas os prometí una tercera propuesta culinaria utilizando el primer producto estrella que os presenté: El envase de verduras "verdifresh", a la venta en los supermercados Mercadona.

No sé si os habréis animado a probarlas en un pisto o en la tortilla, que como os dije quedan riquísimas, pero si no es así, quizá os tiente con esta receta original, que adapté de otra que tenía guardada por casa. Para que os hagáis una idea, es una adptación ligera de "berenjenas rellenas".

Os explico los pasos:

Sofreid las verduritas en una sartén con poco aceite, ya que se van haciendo prácticamente en su propio jugo.

La ración ideal por persona, sería una berenjena, así que si coméis acompañados, lavad bien dos berenjenas y cortádlas por la mitad longitudinalmente, tal y como aparece en la foto.

Coged una olla de diámetro ancho y poned en ella agua a hervir con un puñadito de sal. Introducid en ella las berenjenas durante unos 15 minutos para cocer bien la pulpa. Pasados esos 15 minutos, sacádlas y ponédlas a enfriar en un plato con doble papel absorbente.

Después, sacad la pulpa de la berenjena ya cocida, con una cucharilla y con cuidado de no romper la cáscara, pues este va a ser el soporte de nuestro plato, como véis en estas dos fotografías.


Para la elaboración de esta receta se me ocurren dos posibles variantes. O bien acompañar las verduras con atún, que es lo que he probado en esta ocasión, o usar unos taquitos de cecina, ya que es muy rica en proteínas y no tiene nada de grasa y además proporciona un sabor muy rico (es ideal también, por ejemplo, cuando preparáis unas truchas a la plancha y las envolvéis con unas lonchitas finas de este embutido).

Añadid a la sartén donde rehogásteis las verduras, la pulpa de la berenjena, el atún (o los taquitos de cecina), e incluso, si queréis, un poquito de salsa de tomate natural, y removédlo todo bien.

Finalmente, sacad el relleno y con una cuchara disponédlo encima de la cáscara de las berenjenas. Poned encima media lonchita de queso bajo en grasa y meted al horno para gratinar. El queso que he utilizado es el "entrepinares ligh" que para no variar, de momento, también está a la venta en supermercados Mercadona (a este paso tendrán que pagarme un plus por hacerles publicidad).

QUE OS APROVECHE!!!

jueves, 23 de febrero de 2012

Importancia de la motivación a lo largo de la dieta.


La actitud de motivación, cuando uno se pone a régimen es esencial, junto con el hecho de marcarse objetivos reales, porque si no, siempre nos quedaremos a medias y esto es peligroso pues una dieta de adelgazamiento funciona como cualquier otro tratamiento: tan importante como saber la manera en que desarrollarlo, lo es tener unas pautas adecuadas para interrumpirlo.

Pero ojo! una dieta no se abandona. Tampoco  se trata de estar a dieta toda la vida, no. Si os fijáis la gente que dice pasar su vida haciendo régimen, parece que no acaba nunca de llegar a la meta. Esto es porque suelen ser dietas extremas, que por nada que levantes la mano te causan un efecto rebote atroz, que te lleva a empalmar con otra…y otra…y otra más.

Someter a nuestro cuerpo, y más concretamente a nuestro metabolismo, a esas constantes subidas y bajadas no es bueno, por eso una buena dieta ha de ser una apuesta de futuro. Una compañera de viaje, como ese objeto personal que nunca falta en tu neceser. Así que, cuando se han detectado los hábitos nutricionales “nocivos” o incorrectos hay que buscarles alternativas que puedan mantenerse en el tiempo. Han de ser pautas con las que nos sintamos cómodos y que no nos agobien más allá del posible sufrimiento de las primeras semanas. De nada sirve que yo me proponga no volver a probar chocolate en mi vida porque probablemente el día que esté floja y me lo pongan delante, acabe con la tableta entera. Es mucho más inteligente en ese caso proponerme, por ejemplo, comerlo una vez al mes.

Las primeras semanas de régimen son las más duras probablemente porque estemos haciendo un gran esfuerzo que no nos proporciona resultados tan inmediatos como quisiéramos. Y es que precisamente este es el chip que debemos cambiar. Hay que huir de aquellas dietas que nos prometen resultados muy rápidos porque son siempre las más dañinas. Pensad que tal y como lo estudiamos, una dieta de adelgazamiento realmente saludable, es aquella que no te permite perder más de un kilo a la semana, y claro, si partimos de un sobrepeso importante, este proceso puede hacerse largo.

Parece claro entonces que la actitud de las primeras semanas es esencial.

Yo, como truco, recomiendo buscar una referencia que tengamos siempre presente para los momentos de debilidad. Piensa en cómo te gustaría estar. Busca mujeres buenorras a las que te gustaría parecerte. O qué narices. Piensa en ti misma como la mujer más buenorra del mundo. Y lucha por eso.

Por ejemplo, si tu problema es que has recuperado unos kilos, pero no sufres una obesidad, puedes tener como modelo a la tú de hace unos meses que estaba divina.

Os voy a contar mi secreto. En una ocasión me sentí bastante a gusto con mi cuerpo. Cuando engordo, hasta que no soy capaz de meterme en uno de los pantalones que gastaba en esa época, no paro. Es mi referencia, de la misma manera que podría serlo una foto de aquellos meses o cualquier otra cosa. Podría conformarme con comprar unos pantalones una talla más grandes, claro que sí, pero si me sentía mejor entonces, es justo que me de la oportunidad de volver a utilizarlos. Y eso te da fuerzas porque cuando de repente un día vas a ponértelos y ves que puedes abrochar todos los botones, te sientes tan bien que sigues adelante. También puedes actuar al contrario utilizando, por ejemplo, una foto tuya perteneciente a un momento en el que no estabas a gusto con tu físico, pues puede ser una manera de recordarte como no quieres estar. A mí personalmente me funciona más lo primero, pero cada una debe buscar su empujoncito.

Tú vas a ser tu mejor premio, porque una vez superados los primeros días, te irás viendo cada vez mejor, te sentirás más cómoda, y si no quieres usar báscula hasta que no te veas considerablemente más ligera, tu ropa va a ser la mejor pista al reflejar a la perfección lo que has perdido.

Esto me lleva a deciros también algo importante. No os obsesionéis demasiado con la báscula, con el peso. Es una cifra a veces engañosa. Podéis estar hinchadas, o empezar a practicar algún ejercicio con asiduidad que haga que ganéis músculo, o estar ovulando…en fin puede haber mil razones por las cuales peséis exactamente lo mismo, o incluso más, pero en cambio sí hayáis perdido grasa, que es lo que se debe perder.

Para terminar, el deporte puede ser otra vía para que os mantengáis activas, os sintáis mejor y engañéis un poco al estómago, por no mencionar el trabajo genial que hace al dejarlo todo colocado en su sitio. Si no, a veces se adelgaza mucho pero la piel queda muy flácida. En este sentido ya iré hablándoos de ejercicios que os permitan trabajar distintas partes de vuestro cuerpo, y que incluso podáis hacer desde casa.

No os abrumo con más texto. Cada cierto tiempo ire dejándoos fotos de tías macizas y así de paso le sacamos algo de comedia al asunto.

ÁNIMO GUERRERAS!

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Cuál es mi peso ideal?

Uno de los métodos más utilizados en dietética para hacer este cálculo, es el denominado Índice de Quetelet, también conocido como Índice de Masa Corporal (IMC) y obtenido como el cociente entre el peso en kilogramos y la altura en metros elevada al cuadrado, ya que este valor está estrechamente correlacionado con los depósitos grasos del organismo.
La interpretación más universalmente aceptada de esta relación es aquella en la que:

1. Valores por debajo de 20 se dan en procesos de desnutrición calórica.
2. Valores entre 20 y 24.9 son indicativos de normalidad clínica.
3. Valores entre 25 y 29.9 indican sobrepeso.
4. Valores superiores a 30 son asignados a situaciones de obesidad.

¿Para qué nos sirve esto?
Pues muy fácil. Antes de comenzar cualquier dieta, por traumático que pueda ser para vosotros, sería muy recomendable que os pesarais y midierais. Si bien es cierto que muchas veces, una buena referencia y quizá menos agresiva a la hora de evaluar los kilos que vamos perdiendo, es la ropa, es necesario saber, por así decirlo, el estado del que partimos antes de comenzar el proceso de adelgazamiento. Por muchos motivos. Uno de ellos, por ejemplo, porque no ha de ser igual el régimen que se diseña para una persona a la que le sobran 10 kilos que para otra a la que sobran 5. El cuerpo se comportará y reaccionará de manera distinta entre un caso y otro. Es interesante también a la hora de fijarnos ese objetivo final realista del que hemos hablado. Cuando un paciente acaba de concluir su dieta, suele ser habitual que quede con un aspecto desinflado, como “consumido”. Sé que estos no son términos en absoluto científicos pero así nos entendemos todos. En cambio, pasadas unas pocas semanas, durante el período de mantenimiento que sigue a toda buena dieta, aunque la persona no recupere grasa, sí suele ser habitual que el cuerpo retome un aspecto más “sano”, como si todo volviera a la normalidad. Pues bien, esa imagen inicial ligeramente “enfermiza” se debe a que habitualmente las dietas nos dejan en un estado de cierta flojera nutricional y porque se suele apurar al límite la cantidad de kilos que está permitido perder sin comprometer la salud del individuo, quedándonos, según los términos del IMC, no en estado de normopeso, si no de leve desnutrición calórica. Esto no es especialmente grave, siempre y cuando, como he dicho, sea LEVE. Por ejemplo, yo que mido 1.60, si después de someterme a régimen pesara 50 kilos, tendría un IMC de 19.5 aproximadamente. Esta situación podría admitirse sin mayor problema, pero a lo que sí deberíamos renunciar en cualquier caso es a valores finales inferiores a 18, con los que puede empezar a existir riesgo de anemia, debilidad, mareos o incluso desmayos por carencias nutricionales y energéticas graves.
No obstante, como en todo hay excepciones, que surgen al considerar las siempre existentes diferencias personales. Hay quien con un índice de 18 tiene un aspecto delgado pero sano. Suelen ser generalmente, aquellas personas que son delgadas por naturaleza y que tienen un metabolismo que funciona a la velocidad de la luz (yo, que nuca he tenido esa suerte, los llamo muy cariñosamente “máquinas de combustión”). Pero a otros, con ese mismo IMC se les ve con muy mal aspecto.
Tened siempre en cuenta, en este sentido, que no se puede comparar el peso de un deportista con otro que mantenga unos hábitos de vida sedentarios. El músculo pesa más que la grasa, por lo que este tipo de personas, aunque se sometan a régimen, siempre pesarán más y mientras mantengan el hábito del ejercicio, no llegarán a tener esa imagen “chupada” a la que hacíamos referencia anteriormente. Así que con esta información espero que os animéis a autoevaluaros y a no pedirle a vuestro cuerpo ningún imposible. Adelgazad en base a lo que sois, sin burradas, a tener un buen conocimiento de vuestro cuerpo y sus posibilidades, y mantenido la cabeza siempre en su sitio.
Recordad que si lo necesitáis estoy aquí para ayudaros, no solo con estos textos, si no, de manera más directa poniéndoos en contacto conmigo a través de mi correo que podéis utilizar para cualquier consulta personal o si deseáis que os haga una dieta personalizada: omayra_ag@hotmail.com.
Hasta pronto.

lunes, 6 de febrero de 2012

El placer de cocinar I

Envase original

Un chorrito de aceite de oliva

Si es para guarnición, verter la mitad del contenido del envase en la sartén con el aceite caliente.

Sofreír a fuego medio, removiendo con un cucharón de madera para que no se pegue al fondo de la sartén.

Como veis en la imagen, las verduras sueltan todo su jugo, así que cuando su textura se vuelva más blanda, podéis retirarlas del fuego...

...emplatarlas y ya tenéis el pisto.

El pisto como guarnición queda riquísimo con pollo a la plancha.

Y esta es la tortilla de verduras.

Las elaboráis exactamente igual que para el pisto, añadiendo el huevo batido cuando ya estén en su punto.

Productos estrella I

Hola a todos. A partir de este momento espero que el blog vaya alcanzando todo el dinamismo posible. Ya hemos dejado atrás las partes más teóricas y densas, así que desde ahora empezaremos a poner en práctica todas esas ideas para conseguir nuestros objetivos.

Una manera de hacerlo, se me ocurre que puede ser a través de la vía que nos ofrece esta sección que me decido a inaugurar hoy. "Productos estrella" será un espacio destinado a la recomendación de artículos saludables al alcance de todos, que sin duda se convertirán en nuestros mejores aliados a la hora de perder esos kilos que nos sobran.

Os presentaré un poquito el producto y os daré diferentes opciones de cómo utilizarlo para optimizar sus beneficios sobre nuestro organismo.

Comenzaré hablándoos de este envase de verduras "verdifresh" que encontraréis a la venta en los supermercados mercadona. El paquete incluye calabacín, pimiento, cebolla y ajo puerro, ya lavado y troceado y por tanto listo para cocinar.

El propio envase os adjunta las recomendaciones sobre el preparado así como la información nutricional, que me parece lo más interesante a destacar. Para que os hagáis una idea, 100 gramos de estas verduritas os aportan sólo 35 Kcal, 1.1 g de proteínas, 7.1 g de hidratos de carbono, 0.2 g de grasa, 1.5 g de fibra y 59.3 mg de vitamina C, por lo que veis como efectivamente las verduras y hortalizas son una gran fuente de fibra, vitaminas e hidratos complejos, que al carecer por el contrario, de azúcares y grasas no aportan a penas calorías.

El envase pesa 400g, pero a efectos prácticos podéis pensar que como las verduras son en una grandísima parte agua, cuando os pongáis a sofreírlas se os quedarán en la mitad, así que si las usáis para guarnición tendreís para dos raciones perfectas en cuanto a cantidad se refiere.

Yo ya las he probado y están riquísimas. La primera vez las usé para prepararme un pisto, añadiendo al sofrito un tomate natural, y acompañándolas de pollo a la plancha, que queda una combinación muy sabrosa y muy sana para el almuerzo. Otra idea que tuve fue usarlas para hacerme una tortilla. Las pasé primero por la sartén (piden muy poquito aceite) y después añadí dos huevos batidos, así que tuve tortilla para dos veces, acompañándola con unos rollitos de pavo y queso desnatado para la cena.

Espero que os animéis a probarlo y yo os seguiré contando qué más platos ricos podéis elaborar con estas verduras, antes de presentaros el siguiente producto estrella.

En la siguiente actualización os dejo las fotos correspondientes al formato original del producto, los pasos de elaboración de estas recetas y el resultado final.

Hasta pronto y comed muy bien.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cuadro resumen





TENGO QUE DEJAR ESTE ESPACIO ENORME POR EL MEDIO PORQUE SI NO PARTE DEL CUADRO QUEDABA TAPADO POR EL INDICE DE ENTRADAS. ES UN REMEDIO NO MUY ELEGANTE, PERO ES QUE NO SE HACERLO DE OTRA MANERA.






NUTRIENTE
DÓNDE
ENCONTRALO
FUNCIÓN EN
EL ORGANISMO
NECESIDADES
NUTRICIONALES
EFECTOS
ADVERSOS (por consumo excesivo)
PROTEÍNAS
ALIMENTOS DE ORIGEN ANIMAL (CARNE Y CLARA DEL HUEVO)
ESTRUCTURAL
25% (en régimen de adelgazamiento)

10% - 15% (en condiciones normales)
PUEDEN VERSE AFECTADOS LOS RIÑONES COMO CONSECUENCIA DE LAS SUST. TÓXICAS QUE RESULTAN DE SU COMBUSTIÓN
HIDRATOS DE CARBONO
ALIMENTOS DE ORIGEN VEGETAL (CEREALES, PAN, FRUTA, LEGUMBRES Y TUBÉRCULOS) Y LÁCTEOS.
ENERGÉTICA (ENERGÍA INMEDIATA)
50% (en régimen de adelgazamiento)

55% - 60% (en condiciones normales)
OBESIDAD, DIABETES, ARTERIOESCLEROSIS Y CARIES DENTAL.
GRASAS
MATEQUILLA, NATA, YEMA DE HUEVO, ACEITE, FRUTOS SECOS Y CARNES GRASAS
ENERGÉTICA (ENERGÍ DE RESERVA)
25% (en régimen de adelgazamiento)

25%- 35% (en condiciones normales)
OBESIDAD, ENEFERMEDAD CARDIOVASCULAR, ARTERIOESCLEROSIS.
FIBRA
SÓLO EN ALIMENTOS DE ORIGEN VEGETAL
SENSACIÓN DE SACIEDAD, MEJORA EL TRÁNSITO INTESTINAL, REDUCE EL COLESTEROL Y PROTEGE ANTE CIERTOS TIPOS DE CÁNCER
25-30 G/DÍA
GASES, DIARREA, DOLOR ABSOMINAL Y NÁUSEAS. SE REDUCE ADEMÁS EL APROVECHAMIENTO DE CIERTOS MINERALES, COMO EL CALCIO O EL HIERRO
AGUA
1L A TRAVÉS DE LOS ALIMENTOS Y UN MÍNIMO DE 1,5L BEBIDA.
DISOLVENTE, TRANSPORTE Y ELIMINACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE DESECHO, INTERVIENE EN LA DIGESTIÓN Y MANTIENE LA TEMPERATURA CORPORAL
1,5-3 L/DÍA
EL CONSUMO EXCESIVO NO ACARREA EFECTOS ADVERSOS, YA QUE SE ELIMINA POR EL RIÑÓN
VITAMINAS
FRUTAS Y VERDURAS
REGULADORA
VARÍAN EN FUNCIÓN DE CADA VITAMINA
NO CONSUMIR COMPLEJOS VITAMÍNICOS SI NO HAY UNA PATOLOGÍA QUE LO JUSTIFIQUE
MINERALES
ALIMENTOS DE ORIGEN ANIMAL, VEGETAL Y AGUA
REGULADORA
LAS MAYORES NECESIDADES SE DAN EN LA NIÑEZ Y EN LA ADOLESCENCIA
LOS EFECTOS ADVERSOS VIENEN POR LA CARENCIA, COMO ES EL CASO DE LA ANEMIA, DEBILIDAD, TRASTORNOS NERVIOSOS…


Los nutrientes


Como ya expusimos anteriormente, los alimentos sólidos y líquidos que ingerimos en nuestra dieta, proporcionan a nuestro organismo los nutrientes que necesita para poder funcionar correctamente. En la entrada de hoy, y respondiendo a otra de las sugerencias recibidas, desgranaremos más profundamente cuáles son las funciones de dichos nutrientes y en qué alimentos podemos encontrarlos en mayor proporción.

MACRONUTRIENTES: Ocupan la mayor proporción de los alimentos. Son:

. PROTEÍNAS: Resultan imprescindibles para el crecimiento en niños y el mantenimiento del organismo de los adultos. La carne es la principal fuente de proteínas de la que disponemos, así como el huevo. Los alimentos de origen animal proveen proteínas de mejor calidad que los de origen vegetal al proporcionar una cantidad considerable de todos los aminoácidos esenciales. Su función en el organismo es estructural (se encargan de la construcción y regeneración de las estructuras corporales).

. HIDRATOS DE CARBONO: Los alimentos ricos en hidratos de carbono son fundamentalmente vegetales, de esta manera predominan en los cereales, el pan y  las legumbres aunque también en la leche y sus derivados. Su función es claramente energética, debido a su alto contenido en calorías que son quemadas para proporcionar la energía necesaria al individuo.

. GRASAS: Pueden ser saturadas e insaturadas, siendo estas últimas (las vegetales y las del pescado –omega 3-) las más saludables. Por su lado, las saturadas, están presentes fundamentalmente en los productos de origen animal y aunque hacen más sabrosos los platos, además de provocar mayor sensación de saciedad, un consumo elevado de las mismas puede ocasionar problemas cardiovasculares. Lo mismo ocurre con el colesterol, que aunque esencial para la formación de la membrana celular, debe limitarse a los 300 mg/día para reducir sus efectos adversos.

. FIBRA: Presente exclusivamente en alimentos de origen vegetal. Absorbe agua dando lugar a heces blandas y voluminosas, reduciendo así la posibilidad de padecer estreñimiento, provoca sensación de saciedad por lo que es una gran aliada en las dietas de adelgazamiento, reduce los niveles de colesterol, estimula la función intestinal, ralentiza la absorción de la glucosa (función muy útil en caso de diabetes) y previene el cáncer de colon al favorecer la eliminación de toxinas. Se recomienda, por todo ello, un consumo diario de 25-30 gramos.

MICRONUTRIENTES: Están presentes en los alimentos en pequeñísimas proporciones. Son:

. VITAMINAS: Fundamentales para que el organismo pueda asimilar y aprovechar la energía que le aportan los otros nutrientes. Además ayudan a regular el sistema nervioso e intervienen en la formación de material genético, proteínas, glóbulos rojos y hormonas. Las principales fuentes de vitaminas son las frutas y verduras consumidas, eso sí, lo más frescas posibles, ya que con el cocinado pueden perderse una cantidad importante de estas vitaminas presentes en ellas. Si nuestra alimentación es rica y equilibrada se desaconseja por completo el uso de suplementos vitamínicos, que sólo queda justificado en el caso de una dieta pobre o incompleta o alguna patología que interfiera en la asimilación de estos nutrientes. Finalmente, las vitaminas cumplen una función reguladora en nuestro organismo, al facilitar y controlar los procesos que tienen lugar en él.

. MINERALES: Se necesitan para la formación de los huesos y los dientes (calcio), glóbulos rojos, hormonas y material genético, así como también intervienen en el metabolismo de otros nutrientes, en la transmisión nerviosa y actúan como componentes de los líquidos corporales. Con una dieta variada podremos consumir todos los minerales necesarios, ya que se encuentran tanto en alimentos de origen animal como vegetal, e incluso en el agua. Con la edad disminuye la capacidad de absorberlos, y estas carencias suelen desencadenar problemas de anemia o debilidad así como trastornos nerviosos. Su función como en el caso de las vitaminas, es reguladora.

viernes, 27 de enero de 2012

Casi magia II

Aquí os dejo una foto de los tres productos con los que se hace la crema de la que os acabo de hablar.

Un saludo.




Casi magia


Para hacer una pausa entre toda la teoría con la que os estoy abrumado estos días, en la entrada de hoy, aprovecharé para contestar a la primera sugerencia que una de vosotras me hizo a través del Facebook. El tema a tratar, es como no, uno de los sempiternos enemigos de las mujeres: la celulitis y la piel de naranja. Y como nos estorban tanto a todas, no vamos a hablar de lo que es si no de cómo combatirla, partiendo de la base de que, a pesar de la posible confusión que pueda crear el título, no existen remedios milagrosos.

Uno de los parámetros que utilizamos los dietistas para medir los depósitos de grasa de la persona, son los pliegues subcutáneos y existen determinadas zonas del cuerpo que son especialmente sensibles a presentar estos almacenamientos de tejido adiposo. En las mujeres, serán los muslos, las cartucheras y el culo, dando lugar a la famosa silueta en forma de “pera” y la cintura en el caso de las chicas “manzana”.

No creo que exista ningún alimento en concreto que decida mudarse a una parte específica del cuerpo y tocarnos las narices para siempre. Opino que es más una cuestión de predisposición a que aparezcan estos acúmulos de grasa y a la práctica insuficiente de ejercicio.

En este sentido el mejor ejercicio que conozco para poner a raya estas zonas problemáticas es la bicicleta. Quema grasa (ejercicio aeróbico) por lo que reduces volumen, y además moldea un montón la silueta y te endurece. Tengo una compi que hace spinning y está encantada porque a parte de la repercusión puramente física siempre me cuenta que libera un montón de tensión y estrés, así que seguro que ella podría hablaros maravillas de esta práctica deportiva. Yo la he probado también, y está genial, pero si no os apetece meteros tanta caña, basta con ponerse media horita o 45 minutos en la bici estática y pedalear un poco. Si además concluís la práctica con unos abdominales (ejercicio anaeróbico), para tonificar un poquito, o unos ejercicios con mancuernas (también anaeróbico) de 1 kg para los brazos, estaréis haciendo una actividad muy completa. Además este tipo de ejercicios, mientras cuidéis la tensión del pedal y los pesos de las mancuernas, os ayudarán a definir sin muscular en exceso.

Finalmente, después de ducharos os puedo recomendar que os apliquéis un potingue casi mágico del que tengo conocimiento desde hace ya unos años y os puedo prometer (porque lo he probado) que da resultados. Basta con que os midáis el contorno del muslo con el típico metro de la costura, y comprobaréis cómo se reduce semanalmente y la piel gana firmeza.

La crema lleva:
  1. Un bote de Thiomucase, un producto anticelulítico que encontraréis de venta en las farmacias.
  2. Un bote de Thrombocid, también de venta en farmacias, que actuará favoreciendo la circulación y reduciendo así la aparición de varices.
  3. Un bote de crema anticelulítica del Mercadona. Creo que la marca de cosmética es Deliplus, pero vamos, anticelulítica sin más debe ser la única que tienen.

Vertéis el contenido de estos tres botes en un recipiente grande que pueda cerrarse herméticamente y lo mezcláis todo bien. Es importante que os apliquéis este potingue con le piel bien limpia y los poros abiertos, ayudando además para que penetre con masajes circulares. Podéis usarla para las piernas, los glúteos, el abdomen y los brazos. No resulta agresiva, ni mancha la ropa.

Probádla y a ver qué me decís.

PD: Esta entrada se la dedico con mucho cariño a la señora A.S a la que quiero y admiro (esto queda muy solemne, pero es cierto.)

martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo debe ser una buena dieta de adelgazamiento?

REGLAMENTO:

1. Procurar que los motivos que nos llevan a empezar el régimen no sean únicamente estéticos, ya que en la medida en que también nos preocupemos por mejorar nuestra calidad de vida y corregir hábitos poco saludables, el éxito del proceso será mayor.

2. Aquella que se adapte a tu ritmo de vida, a tus horarios y preferencias culinarias en la medida de lo posible. Inevitablemente hay cosas que habrá que cambiar, pero se busca trastocar en lo mínimo las costumbres del paciente.

3. Debe ser una dieta equilibrada y variada que abarque todos los grupos de alimentos para proporcionar al cuerpo la cantidad adecuada de nutrientes que necesita: 50% de hidratos de carbono sobre todo complejos (presentes en patatas, pasta, arroz, cereales…), 25% de proteínas (tomando a partes iguales proteína de origen animal y vegetal), 25% de grasas ( procurando un mayor consumo de grasas insaturadas que de saturadas) vitaminas y minerales.

4. Ingerir los distintos grupos de alimentos en base a las raciones diarias recomendadas para cada uno de ellos: lácteos (2 raciones), pescado, carne y huevos (2 raciones), fruta (2 raciones), verdura, hortalizas y ensaladas (2 raciones), farináceos -pasta, arroz, legumbres, pan, patatas- (de 3 a 5 raciones) y aceite de oliva preferentemente (de 30 a 40 gramos).

5. Deben tratar de hacerse, en función del trabajo o estudios del paciente, cinco comidas al día, para asegurar un mejor aprovechamiento de los nutrientes y la energía y mantener en alto rendimiento al metabolismo. Si esto no fuera posible, se harían tres ingestas, pero nunca, jamás, te saltes ninguna.

6. Debemos elegir los alimentos que incorporamos a cada toma, teniendo en cuenta que el desayuno es la comida más importante del día por lo que ha de ser completo y abundante (20% de las kcal totales), la comida moderada (45% de las kcal totales) y la cena ligera (25% de las kcal totales). Las tomas complementarias, que se realizarán preferentemente a media mañana y a media tarde, también deben ser ligeras (5% de las kcal totales cada una).

7.Aquella en la que no existan los alimentos prohibidos. Hay productos que tendremos que restringir o controlar, pero nunca, jamás, se borrarán del mapa.

8. El ritmo de adelgazamiento ha de ser adecuado: no más de un kilo a la semana. Por dos motivos. El primero actúa sobre el físico, por lo que es la consecuencia más visible, el temido “efecto rebote”, pero el segundo, es más importante, porque aunque no somos conscientes de él de manera tan directa, puede llegar a comprometer nuestra salud, causando problemas metabólicos y desequilibrios que quizá permanezcan para siempre. Entre otras cosas, lo que ocurrirá fruto de esto, es que si algún día volvemos a querer perder peso, puede que ya no seamos capaces de conseguirlo.

9. Aquella que consigue el aprendizaje de la persona, que enseña que la alimentación no es algo aislado, si no que actuando junto con otros complementos como el ejercicio, es la base para una vida saludable.

10. Disfrutar del acto de comer y hacerlo despacio. Realmente es importante masticar bien los alimentos ya que el proceso digestivo se completa de manera más óptima (se reducen por ejemplo, problemas como flatulencias) y uno se sacia primero.

11. No caer en la monotonía. Ponerse a dieta no tiene por qué ser un suplicio. Si tienes la suerte de que te guste cocinar, existen mil opciones de platos y combinaciones de alimentos válidas así como métodos culinarios interesantísimos y riquísimos, como la plancha o el papillote. Si no es ese el caso, ya te iré dejando por aquí recetas para que pruebes y experimentes. Irán con foto incluida del resultado final.

12. Bebe agua y no tengas miedo de los tentempiés saludables como zanahorias, media docena de nueces, queso fresco, pavo o jamón de York, una pera, manzana o un buen zumo de naranja si lo exprimes tú misma.




lunes, 23 de enero de 2012

Diccionario de dietética

En la entrada de hoy continuamos con las cuestiones previas. Imagino que algunos andaréis ansiosos por entrar ya en materia, pero es que es importante que antes de hacerlo, estéis bien preparados y esa preparación quienes mejor la otorgan son la propia actitud de motivación y tener una buena base informativa sobre el proceso. De esto último nos vamos a ocupar hoy, ofreciéndoos una especie de diccionario dietético que aglutine los conceptos principales que debéis manejar y entender sobre la nutrición, el adelgazamiento y demás.


1. Dieta: Es la alimentación diaria de las personas, formada por los alimentos que a la vez contienen nutrientes que cumplen funciones esenciales dentro de nuestro organismo. Dichos nutrientes pueden clasificarse en macronutrientes y micronutrientes. Los primeros, son los que se encuentran en mayor proporción en los alimentos, y corresponden a las proteínas (carnes, pescados, lácteos, legumbres, huevo) que desempeñan una función estructural en el organismo, los hidratos de carbono (pan, patatas, pasta, arroz y cereales) que cumplen una función energética, las grasas (aceites, mantequilla, frutos secos, embutidos, bollería) , el agua (vegetales) y la fibra (cereales, legumbres, verdura, fruta). Por otro lado los micronutrientes vienen representados por las vitaminas y los minerales que aunque se encuentran en proporciones mucho más pequeñas que los anteriores desempeñan un papel indispensable.

2. Necesidades energéticas: Cantidad de energía que nuestro organismo necesita para cumplir estas tres funciones: mantener la salud o las funciones vitales del organismo en estado de reposo (a esto lo llamamos metabolismo basal, cuyo rendimiento está condicionado por la composición corporal, por la edad y por el sexo –mayor en hombres que en mujeres- y representa un 70% de las necesidades energéticas), para llevar a cabo los procesos de digestión, absorción y metabolismo de los nutrientes contenidos en los alimentos (a esto se le llama termogénesis inducida por la dieta y representa entre un 10 y un 15% del gasto energético) y finalmente, la actividad física que en función del grado de intensidad y duración, puede ser el aspecto que marque las mayores diferencias de gasto energético entre un individuo u otro (por ejemplo1 hora jugando al tenis supone un gasto de unas 458 kcal, 1 hora de bicicleta 504 kcal, 1 hora de senderismo por montaña 617 kcal, 1 hora de natación 727 kcal y 1 hora subiendo escaleras casi 1000 kcal.

3. Valor energético o calórico de un alimento (medido en Kcal): Es la cantidad de energía que se produce cuando el alimento es totalmente metabolizado en el organismo. Dicho valor cambia en función de cada nutriente. Así la metabolización de 1 gramo de grasa da un resultado de 9 kcal. 1 gramo de proteínas 4 Kcal y 1 g de hidratos de carbono 4 kcal. Esto es lo que explica que los alimentos ricos en grasas sean mucho más calóricos que aquellos en los que predominan los hidratros de carbono o las proteínas, y por ello tienden a engordarnos más.

4. Balance energético: Es el principal determinante del peso corporal al relacionar las necesidades energéticas con la ingesta calórica. Si la ingesta es mayor que las necesidades energéticas, ese exceso se acumulará en forma de grasa, produciendo un aumento de peso. Mientras que si el individuo ingiere por debajo de lo que necesita, o gasta por encima de lo que come, se producirá el adelgazamiento.

jueves, 19 de enero de 2012

¿Por qué engordo?


Esta es una pregunta que nos hacemos con frecuencia, más por frustración (como el famoso ¿por qué a mí?) que por un desconocimiento real de la respuesta.

La dietética tiene sus fundamentos y entresijos, como cualquier otra ciencia, y la ayuda que nos puede prestar un especialista a la hora de cambiar nuestros hábitos nutricionales es de vital importancia sobre todo para vigilar que el proceso se desarrolle sin dañar la salud ni comprometer nuestro cuerpo, pero en el fondo, cada uno de nosotros somos los que mejor sabemos qué es lo que nos hace meter la pata nutricionalmente hablando. Puede, en este sentido, que si mañana empezara un régimen con un señor doctor muy serio que me impone un montón, no me atreviese a confesarle que muchas tardes me meriendo media bolsa de bollos, pero uno mismo lo sabe y si estás en el punto de corregirlo, al menos cuentas con la verdad de conocer tus propios fallos y esa es la única manera efectiva de cambiar.

No obstante no todos los casos son sota, caballo y rey.

Realmente los “alimentos” que más nos engordan generalmente no los ingerimos por hambre si no por gula. Detrás de la gula puede estar, por ejemplo, el aburrimiento que te asalta la típica tarde de estudio en la que acudes 15000 veces a la cocina. Pero no te comes una manzana o 100 gramos de pavo. Comerás probablemente patatitas, galletas, chocolate… y el problema de este tipo de productos es que tienen un valor nutricional muy pobre frente a un valor calórico altísimo. Error. No porque el chocolate en sí sea malo, si no porque es rara la persona capaz de comerse sólo una onza y ya está. Son productos que te piden más y no alimentan en proporción a lo ingerido.

Otro ejemplo de error, y este es el mío concretamente, es comer por ansiedad. Ante un estado depresivo o una situación que nos supera emocionalmente, hay quien deja de comer y a quien le da por hacerlo de forma compulsiva, escogiendo para “saciar” su frustración de nuevo alimentos pobres nutricionalmente y ricos en grasas y azúcares simples (de rápida absorción). Otra razón por la que se suelen escoger estos alimentos es por que alguna vez se nos ocurrió meterlos en la categoría de “prohibidos” y eso hace que todavía nos atraigan más.

Lo más preocupante de estos y otros comportamientos nutricionales patológicos, es que crean una especie de dependencia porque durante el tiempo en que estás comiendo te sientes extrañamente aliviado y liberado, aunque pronto te asalte la gran culpabilidad. Así que hay que cortar con esto de raíz.

Para ello el primer ejercicio que os propongo es que hagáis un autoanálisis de vuestros hábitos alimentarios.
Esto, en el ámbito profesional, recibe la denominación de “encuesta dietética”, y es el instrumento del que se sirve el nutricionista para poder detectar los principales fallos del paciente.

Es importante que no sólo os centréis en lo que coméis, si no en el cómo (si os véis reflejados en alguno de los comportamientos descritos anteriormente), el número de ingestas que hacéis al día, si os saltáis alguna comida, aquellos alimentos que más os gustan y los que odiáis, el momento del día en que tenéis más apetito… en definitiva, cualquier cosa que se os ocurra y que pueda tener aunque sea la más mínima influencia sobre lo que coméis. Apuntadlo en un papel o los que queráis una atención más personal, podéis escribírmelo a mi dirección: omayra_ag@hotmail.com

Sería interesante que compartierais en el blog, aunque sea de manera anónima, algunos de ellos, para poder empezar a pensar en soluciones y objetivos reales ya que ese será nuestro siguiente paso.

Hasta pronto.

martes, 17 de enero de 2012

¿Quién soy?

Considerando que llevo una media hora intentando sin éxito poner esta información en el apartado de "datos personales", mejor lo escribo como primera entrada y así doy por inaugurado este espacio.
Yo ya tuve un blog. Uno de estos místicos y poéticos que nos gusta tener a las personas con vena melancólica, donde escribimos reflexiones de las que luego nos arrepentimos la mayor parte de las veces. No era muy constante, pero bueno, ahí estaba y está.

El proyecto ahora es bien distinto. Este es un blog "profesional", por llamarlo de alguna manera, pero cercano. Hago este matiz porque es importante que sepáis que siempre estaré a vuestra altura y participaré de todo lo que aquí se escriba.

Soy Técnico superior en dietética y nutrición (de ahí lo de profesional) pero ante todo, soy una chica de 23 años, que como tantas, ha mantenido en algún momento de su vida, una relación de amor-odio con su cuerpo, y está decidida a darle una tregua (de ahí lo de cercana).

Nunca tuve ni idea de comer. Hice burradas en este aspecto hasta aburrirme: primero dietas de no comer lo uno, y luego dietas de no comer lo otro. Fracasos estrepitosos que ponen de muy mala leche, te descompensan y te dejan peor de lo que estabas. Y aunque una siempre dice que nunca más, que claro, hay que comer de todo en la cantidad adecuada, a la primera de cambio nos volvemos a enganchar a los milagros de ducanes, pepinos, alcachofas, zonas, depuraciones y por qué no decirlo también, hostias avinagradas (que es lo que merecemos muchas).

Era la niña regordeta que un buen día quiso desafiar a su propia naturaleza y acabó dándose cuenta de que siempre tendrá alma de glotona en su interior. Porque sí, me gusta comer, me gusta el dulce, lo que en ningún régimen de adelgazamiento aparece...y ¿QUÉ?

A las que también os guste, vale más que lo asumáis como algo normal, porque comer es normal y sobre las cosas que se comen o nos apetece comer en un momento u otro ya hablaremos más adelante. Pero no somos extraterrestres y ese es el primer mensaje que me gustaría transmitiros. Que no os sintáis mal por sentir hambre, gula o sucedáneos, que seáis justas con vosotras mismas y que todas y todos nos queramos un poquito. Para quererse hay que caerse bien y desde luego, no sentirse un extraño en la piel que nos viste, es importante.

Cuidarse es importante y hay maneras de hacerlo de las que podamos sentirnos orgullosos, que no tienen efectos secundarios y que no nos hacen sentir estúpidos. Y a eso es a lo que quiero ayudar, con mi experiencia y con algunos trucos que funcionan. También tengo que decir que funcionan porque no son magia, son constancia y un poquito de sacrificio, pero cuando uno sabe lo que quiere conseguir y aprende a reconocer las cosas de su vida que le hacen daño, el primer paso casi se da solo.

Iré escribiendo cosas que os puedan resultar interesantes, pero debéis saber que este es un espacio abierto donde hacer todas las sugerencias que os apetezcan. Si tenéis curiosidad porque hable de algún tema en concreto, pedídmelo y si tenéis dudas, los comentarios están también para expresarlas, ¿Vale?

Pues nada más. Espero que os lo paséis bien con mis entradas y que os sean útiles. Ya tengo un montón de ideas en mente.

Un saludo y hasta pronto.