Como ya expusimos
anteriormente, los alimentos sólidos y líquidos que ingerimos en nuestra dieta,
proporcionan a nuestro organismo los nutrientes que necesita para poder
funcionar correctamente. En la entrada de hoy, y respondiendo a otra de las
sugerencias recibidas, desgranaremos más profundamente cuáles son las funciones
de dichos nutrientes y en qué alimentos podemos encontrarlos en mayor
proporción.
MACRONUTRIENTES: Ocupan
la mayor proporción de los alimentos. Son:
. PROTEÍNAS: Resultan imprescindibles para el crecimiento en niños y el
mantenimiento del organismo de los adultos. La carne es la principal fuente de
proteínas de la que disponemos, así como el huevo. Los alimentos de origen
animal proveen proteínas de mejor calidad que los de origen vegetal al
proporcionar una cantidad considerable de todos los aminoácidos esenciales. Su
función en el organismo es estructural (se encargan de la construcción y
regeneración de las estructuras corporales).
. HIDRATOS DE CARBONO: Los alimentos ricos en hidratos de carbono son
fundamentalmente vegetales, de esta manera predominan en los cereales, el pan y
las legumbres aunque también en la leche
y sus derivados. Su función es claramente energética, debido a su alto
contenido en calorías que son quemadas para proporcionar la energía necesaria
al individuo.
. GRASAS: Pueden ser saturadas e insaturadas, siendo estas últimas (las
vegetales y las del pescado –omega 3-) las más saludables. Por su lado, las
saturadas, están presentes fundamentalmente en los productos de origen animal y
aunque hacen más sabrosos los platos, además de provocar mayor sensación de
saciedad, un consumo elevado de las mismas puede ocasionar problemas
cardiovasculares. Lo mismo ocurre con el colesterol, que aunque esencial para
la formación de la membrana celular, debe limitarse a los 300 mg/día para
reducir sus efectos adversos.
. FIBRA: Presente exclusivamente en alimentos de origen vegetal. Absorbe
agua dando lugar a heces blandas y voluminosas, reduciendo así la posibilidad
de padecer estreñimiento, provoca sensación de saciedad por lo que es una gran
aliada en las dietas de adelgazamiento, reduce los niveles de colesterol,
estimula la función intestinal, ralentiza la absorción de la glucosa (función
muy útil en caso de diabetes) y previene el cáncer de colon al favorecer la
eliminación de toxinas. Se recomienda, por todo ello, un consumo diario de 25-30 gramos .
MICRONUTRIENTES: Están
presentes en los alimentos en pequeñísimas proporciones. Son:
. VITAMINAS: Fundamentales para que el organismo pueda asimilar y
aprovechar la energía que le aportan los otros nutrientes. Además ayudan a
regular el sistema nervioso e intervienen en la formación de material genético,
proteínas, glóbulos rojos y hormonas. Las principales fuentes de vitaminas son
las frutas y verduras consumidas, eso sí, lo más frescas posibles, ya que con
el cocinado pueden perderse una cantidad importante de estas vitaminas
presentes en ellas. Si nuestra alimentación es rica y equilibrada se
desaconseja por completo el uso de suplementos vitamínicos, que sólo queda
justificado en el caso de una dieta pobre o incompleta o alguna patología que
interfiera en la asimilación de estos nutrientes. Finalmente, las vitaminas
cumplen una función reguladora en nuestro organismo, al facilitar y controlar
los procesos que tienen lugar en él.
. MINERALES: Se necesitan para la formación de los huesos y los dientes
(calcio), glóbulos rojos, hormonas y material genético, así como también
intervienen en el metabolismo de otros nutrientes, en la transmisión nerviosa y
actúan como componentes de los líquidos corporales. Con una dieta variada
podremos consumir todos los minerales necesarios, ya que se encuentran tanto en
alimentos de origen animal como vegetal, e incluso en el agua. Con la edad
disminuye la capacidad de absorberlos, y estas carencias suelen desencadenar
problemas de anemia o debilidad así como trastornos nerviosos. Su función como
en el caso de las vitaminas, es reguladora.
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