viernes, 27 de enero de 2012

Casi magia II

Aquí os dejo una foto de los tres productos con los que se hace la crema de la que os acabo de hablar.

Un saludo.




Casi magia


Para hacer una pausa entre toda la teoría con la que os estoy abrumado estos días, en la entrada de hoy, aprovecharé para contestar a la primera sugerencia que una de vosotras me hizo a través del Facebook. El tema a tratar, es como no, uno de los sempiternos enemigos de las mujeres: la celulitis y la piel de naranja. Y como nos estorban tanto a todas, no vamos a hablar de lo que es si no de cómo combatirla, partiendo de la base de que, a pesar de la posible confusión que pueda crear el título, no existen remedios milagrosos.

Uno de los parámetros que utilizamos los dietistas para medir los depósitos de grasa de la persona, son los pliegues subcutáneos y existen determinadas zonas del cuerpo que son especialmente sensibles a presentar estos almacenamientos de tejido adiposo. En las mujeres, serán los muslos, las cartucheras y el culo, dando lugar a la famosa silueta en forma de “pera” y la cintura en el caso de las chicas “manzana”.

No creo que exista ningún alimento en concreto que decida mudarse a una parte específica del cuerpo y tocarnos las narices para siempre. Opino que es más una cuestión de predisposición a que aparezcan estos acúmulos de grasa y a la práctica insuficiente de ejercicio.

En este sentido el mejor ejercicio que conozco para poner a raya estas zonas problemáticas es la bicicleta. Quema grasa (ejercicio aeróbico) por lo que reduces volumen, y además moldea un montón la silueta y te endurece. Tengo una compi que hace spinning y está encantada porque a parte de la repercusión puramente física siempre me cuenta que libera un montón de tensión y estrés, así que seguro que ella podría hablaros maravillas de esta práctica deportiva. Yo la he probado también, y está genial, pero si no os apetece meteros tanta caña, basta con ponerse media horita o 45 minutos en la bici estática y pedalear un poco. Si además concluís la práctica con unos abdominales (ejercicio anaeróbico), para tonificar un poquito, o unos ejercicios con mancuernas (también anaeróbico) de 1 kg para los brazos, estaréis haciendo una actividad muy completa. Además este tipo de ejercicios, mientras cuidéis la tensión del pedal y los pesos de las mancuernas, os ayudarán a definir sin muscular en exceso.

Finalmente, después de ducharos os puedo recomendar que os apliquéis un potingue casi mágico del que tengo conocimiento desde hace ya unos años y os puedo prometer (porque lo he probado) que da resultados. Basta con que os midáis el contorno del muslo con el típico metro de la costura, y comprobaréis cómo se reduce semanalmente y la piel gana firmeza.

La crema lleva:
  1. Un bote de Thiomucase, un producto anticelulítico que encontraréis de venta en las farmacias.
  2. Un bote de Thrombocid, también de venta en farmacias, que actuará favoreciendo la circulación y reduciendo así la aparición de varices.
  3. Un bote de crema anticelulítica del Mercadona. Creo que la marca de cosmética es Deliplus, pero vamos, anticelulítica sin más debe ser la única que tienen.

Vertéis el contenido de estos tres botes en un recipiente grande que pueda cerrarse herméticamente y lo mezcláis todo bien. Es importante que os apliquéis este potingue con le piel bien limpia y los poros abiertos, ayudando además para que penetre con masajes circulares. Podéis usarla para las piernas, los glúteos, el abdomen y los brazos. No resulta agresiva, ni mancha la ropa.

Probádla y a ver qué me decís.

PD: Esta entrada se la dedico con mucho cariño a la señora A.S a la que quiero y admiro (esto queda muy solemne, pero es cierto.)

martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo debe ser una buena dieta de adelgazamiento?

REGLAMENTO:

1. Procurar que los motivos que nos llevan a empezar el régimen no sean únicamente estéticos, ya que en la medida en que también nos preocupemos por mejorar nuestra calidad de vida y corregir hábitos poco saludables, el éxito del proceso será mayor.

2. Aquella que se adapte a tu ritmo de vida, a tus horarios y preferencias culinarias en la medida de lo posible. Inevitablemente hay cosas que habrá que cambiar, pero se busca trastocar en lo mínimo las costumbres del paciente.

3. Debe ser una dieta equilibrada y variada que abarque todos los grupos de alimentos para proporcionar al cuerpo la cantidad adecuada de nutrientes que necesita: 50% de hidratos de carbono sobre todo complejos (presentes en patatas, pasta, arroz, cereales…), 25% de proteínas (tomando a partes iguales proteína de origen animal y vegetal), 25% de grasas ( procurando un mayor consumo de grasas insaturadas que de saturadas) vitaminas y minerales.

4. Ingerir los distintos grupos de alimentos en base a las raciones diarias recomendadas para cada uno de ellos: lácteos (2 raciones), pescado, carne y huevos (2 raciones), fruta (2 raciones), verdura, hortalizas y ensaladas (2 raciones), farináceos -pasta, arroz, legumbres, pan, patatas- (de 3 a 5 raciones) y aceite de oliva preferentemente (de 30 a 40 gramos).

5. Deben tratar de hacerse, en función del trabajo o estudios del paciente, cinco comidas al día, para asegurar un mejor aprovechamiento de los nutrientes y la energía y mantener en alto rendimiento al metabolismo. Si esto no fuera posible, se harían tres ingestas, pero nunca, jamás, te saltes ninguna.

6. Debemos elegir los alimentos que incorporamos a cada toma, teniendo en cuenta que el desayuno es la comida más importante del día por lo que ha de ser completo y abundante (20% de las kcal totales), la comida moderada (45% de las kcal totales) y la cena ligera (25% de las kcal totales). Las tomas complementarias, que se realizarán preferentemente a media mañana y a media tarde, también deben ser ligeras (5% de las kcal totales cada una).

7.Aquella en la que no existan los alimentos prohibidos. Hay productos que tendremos que restringir o controlar, pero nunca, jamás, se borrarán del mapa.

8. El ritmo de adelgazamiento ha de ser adecuado: no más de un kilo a la semana. Por dos motivos. El primero actúa sobre el físico, por lo que es la consecuencia más visible, el temido “efecto rebote”, pero el segundo, es más importante, porque aunque no somos conscientes de él de manera tan directa, puede llegar a comprometer nuestra salud, causando problemas metabólicos y desequilibrios que quizá permanezcan para siempre. Entre otras cosas, lo que ocurrirá fruto de esto, es que si algún día volvemos a querer perder peso, puede que ya no seamos capaces de conseguirlo.

9. Aquella que consigue el aprendizaje de la persona, que enseña que la alimentación no es algo aislado, si no que actuando junto con otros complementos como el ejercicio, es la base para una vida saludable.

10. Disfrutar del acto de comer y hacerlo despacio. Realmente es importante masticar bien los alimentos ya que el proceso digestivo se completa de manera más óptima (se reducen por ejemplo, problemas como flatulencias) y uno se sacia primero.

11. No caer en la monotonía. Ponerse a dieta no tiene por qué ser un suplicio. Si tienes la suerte de que te guste cocinar, existen mil opciones de platos y combinaciones de alimentos válidas así como métodos culinarios interesantísimos y riquísimos, como la plancha o el papillote. Si no es ese el caso, ya te iré dejando por aquí recetas para que pruebes y experimentes. Irán con foto incluida del resultado final.

12. Bebe agua y no tengas miedo de los tentempiés saludables como zanahorias, media docena de nueces, queso fresco, pavo o jamón de York, una pera, manzana o un buen zumo de naranja si lo exprimes tú misma.




lunes, 23 de enero de 2012

Diccionario de dietética

En la entrada de hoy continuamos con las cuestiones previas. Imagino que algunos andaréis ansiosos por entrar ya en materia, pero es que es importante que antes de hacerlo, estéis bien preparados y esa preparación quienes mejor la otorgan son la propia actitud de motivación y tener una buena base informativa sobre el proceso. De esto último nos vamos a ocupar hoy, ofreciéndoos una especie de diccionario dietético que aglutine los conceptos principales que debéis manejar y entender sobre la nutrición, el adelgazamiento y demás.


1. Dieta: Es la alimentación diaria de las personas, formada por los alimentos que a la vez contienen nutrientes que cumplen funciones esenciales dentro de nuestro organismo. Dichos nutrientes pueden clasificarse en macronutrientes y micronutrientes. Los primeros, son los que se encuentran en mayor proporción en los alimentos, y corresponden a las proteínas (carnes, pescados, lácteos, legumbres, huevo) que desempeñan una función estructural en el organismo, los hidratos de carbono (pan, patatas, pasta, arroz y cereales) que cumplen una función energética, las grasas (aceites, mantequilla, frutos secos, embutidos, bollería) , el agua (vegetales) y la fibra (cereales, legumbres, verdura, fruta). Por otro lado los micronutrientes vienen representados por las vitaminas y los minerales que aunque se encuentran en proporciones mucho más pequeñas que los anteriores desempeñan un papel indispensable.

2. Necesidades energéticas: Cantidad de energía que nuestro organismo necesita para cumplir estas tres funciones: mantener la salud o las funciones vitales del organismo en estado de reposo (a esto lo llamamos metabolismo basal, cuyo rendimiento está condicionado por la composición corporal, por la edad y por el sexo –mayor en hombres que en mujeres- y representa un 70% de las necesidades energéticas), para llevar a cabo los procesos de digestión, absorción y metabolismo de los nutrientes contenidos en los alimentos (a esto se le llama termogénesis inducida por la dieta y representa entre un 10 y un 15% del gasto energético) y finalmente, la actividad física que en función del grado de intensidad y duración, puede ser el aspecto que marque las mayores diferencias de gasto energético entre un individuo u otro (por ejemplo1 hora jugando al tenis supone un gasto de unas 458 kcal, 1 hora de bicicleta 504 kcal, 1 hora de senderismo por montaña 617 kcal, 1 hora de natación 727 kcal y 1 hora subiendo escaleras casi 1000 kcal.

3. Valor energético o calórico de un alimento (medido en Kcal): Es la cantidad de energía que se produce cuando el alimento es totalmente metabolizado en el organismo. Dicho valor cambia en función de cada nutriente. Así la metabolización de 1 gramo de grasa da un resultado de 9 kcal. 1 gramo de proteínas 4 Kcal y 1 g de hidratos de carbono 4 kcal. Esto es lo que explica que los alimentos ricos en grasas sean mucho más calóricos que aquellos en los que predominan los hidratros de carbono o las proteínas, y por ello tienden a engordarnos más.

4. Balance energético: Es el principal determinante del peso corporal al relacionar las necesidades energéticas con la ingesta calórica. Si la ingesta es mayor que las necesidades energéticas, ese exceso se acumulará en forma de grasa, produciendo un aumento de peso. Mientras que si el individuo ingiere por debajo de lo que necesita, o gasta por encima de lo que come, se producirá el adelgazamiento.

jueves, 19 de enero de 2012

¿Por qué engordo?


Esta es una pregunta que nos hacemos con frecuencia, más por frustración (como el famoso ¿por qué a mí?) que por un desconocimiento real de la respuesta.

La dietética tiene sus fundamentos y entresijos, como cualquier otra ciencia, y la ayuda que nos puede prestar un especialista a la hora de cambiar nuestros hábitos nutricionales es de vital importancia sobre todo para vigilar que el proceso se desarrolle sin dañar la salud ni comprometer nuestro cuerpo, pero en el fondo, cada uno de nosotros somos los que mejor sabemos qué es lo que nos hace meter la pata nutricionalmente hablando. Puede, en este sentido, que si mañana empezara un régimen con un señor doctor muy serio que me impone un montón, no me atreviese a confesarle que muchas tardes me meriendo media bolsa de bollos, pero uno mismo lo sabe y si estás en el punto de corregirlo, al menos cuentas con la verdad de conocer tus propios fallos y esa es la única manera efectiva de cambiar.

No obstante no todos los casos son sota, caballo y rey.

Realmente los “alimentos” que más nos engordan generalmente no los ingerimos por hambre si no por gula. Detrás de la gula puede estar, por ejemplo, el aburrimiento que te asalta la típica tarde de estudio en la que acudes 15000 veces a la cocina. Pero no te comes una manzana o 100 gramos de pavo. Comerás probablemente patatitas, galletas, chocolate… y el problema de este tipo de productos es que tienen un valor nutricional muy pobre frente a un valor calórico altísimo. Error. No porque el chocolate en sí sea malo, si no porque es rara la persona capaz de comerse sólo una onza y ya está. Son productos que te piden más y no alimentan en proporción a lo ingerido.

Otro ejemplo de error, y este es el mío concretamente, es comer por ansiedad. Ante un estado depresivo o una situación que nos supera emocionalmente, hay quien deja de comer y a quien le da por hacerlo de forma compulsiva, escogiendo para “saciar” su frustración de nuevo alimentos pobres nutricionalmente y ricos en grasas y azúcares simples (de rápida absorción). Otra razón por la que se suelen escoger estos alimentos es por que alguna vez se nos ocurrió meterlos en la categoría de “prohibidos” y eso hace que todavía nos atraigan más.

Lo más preocupante de estos y otros comportamientos nutricionales patológicos, es que crean una especie de dependencia porque durante el tiempo en que estás comiendo te sientes extrañamente aliviado y liberado, aunque pronto te asalte la gran culpabilidad. Así que hay que cortar con esto de raíz.

Para ello el primer ejercicio que os propongo es que hagáis un autoanálisis de vuestros hábitos alimentarios.
Esto, en el ámbito profesional, recibe la denominación de “encuesta dietética”, y es el instrumento del que se sirve el nutricionista para poder detectar los principales fallos del paciente.

Es importante que no sólo os centréis en lo que coméis, si no en el cómo (si os véis reflejados en alguno de los comportamientos descritos anteriormente), el número de ingestas que hacéis al día, si os saltáis alguna comida, aquellos alimentos que más os gustan y los que odiáis, el momento del día en que tenéis más apetito… en definitiva, cualquier cosa que se os ocurra y que pueda tener aunque sea la más mínima influencia sobre lo que coméis. Apuntadlo en un papel o los que queráis una atención más personal, podéis escribírmelo a mi dirección: omayra_ag@hotmail.com

Sería interesante que compartierais en el blog, aunque sea de manera anónima, algunos de ellos, para poder empezar a pensar en soluciones y objetivos reales ya que ese será nuestro siguiente paso.

Hasta pronto.

martes, 17 de enero de 2012

¿Quién soy?

Considerando que llevo una media hora intentando sin éxito poner esta información en el apartado de "datos personales", mejor lo escribo como primera entrada y así doy por inaugurado este espacio.
Yo ya tuve un blog. Uno de estos místicos y poéticos que nos gusta tener a las personas con vena melancólica, donde escribimos reflexiones de las que luego nos arrepentimos la mayor parte de las veces. No era muy constante, pero bueno, ahí estaba y está.

El proyecto ahora es bien distinto. Este es un blog "profesional", por llamarlo de alguna manera, pero cercano. Hago este matiz porque es importante que sepáis que siempre estaré a vuestra altura y participaré de todo lo que aquí se escriba.

Soy Técnico superior en dietética y nutrición (de ahí lo de profesional) pero ante todo, soy una chica de 23 años, que como tantas, ha mantenido en algún momento de su vida, una relación de amor-odio con su cuerpo, y está decidida a darle una tregua (de ahí lo de cercana).

Nunca tuve ni idea de comer. Hice burradas en este aspecto hasta aburrirme: primero dietas de no comer lo uno, y luego dietas de no comer lo otro. Fracasos estrepitosos que ponen de muy mala leche, te descompensan y te dejan peor de lo que estabas. Y aunque una siempre dice que nunca más, que claro, hay que comer de todo en la cantidad adecuada, a la primera de cambio nos volvemos a enganchar a los milagros de ducanes, pepinos, alcachofas, zonas, depuraciones y por qué no decirlo también, hostias avinagradas (que es lo que merecemos muchas).

Era la niña regordeta que un buen día quiso desafiar a su propia naturaleza y acabó dándose cuenta de que siempre tendrá alma de glotona en su interior. Porque sí, me gusta comer, me gusta el dulce, lo que en ningún régimen de adelgazamiento aparece...y ¿QUÉ?

A las que también os guste, vale más que lo asumáis como algo normal, porque comer es normal y sobre las cosas que se comen o nos apetece comer en un momento u otro ya hablaremos más adelante. Pero no somos extraterrestres y ese es el primer mensaje que me gustaría transmitiros. Que no os sintáis mal por sentir hambre, gula o sucedáneos, que seáis justas con vosotras mismas y que todas y todos nos queramos un poquito. Para quererse hay que caerse bien y desde luego, no sentirse un extraño en la piel que nos viste, es importante.

Cuidarse es importante y hay maneras de hacerlo de las que podamos sentirnos orgullosos, que no tienen efectos secundarios y que no nos hacen sentir estúpidos. Y a eso es a lo que quiero ayudar, con mi experiencia y con algunos trucos que funcionan. También tengo que decir que funcionan porque no son magia, son constancia y un poquito de sacrificio, pero cuando uno sabe lo que quiere conseguir y aprende a reconocer las cosas de su vida que le hacen daño, el primer paso casi se da solo.

Iré escribiendo cosas que os puedan resultar interesantes, pero debéis saber que este es un espacio abierto donde hacer todas las sugerencias que os apetezcan. Si tenéis curiosidad porque hable de algún tema en concreto, pedídmelo y si tenéis dudas, los comentarios están también para expresarlas, ¿Vale?

Pues nada más. Espero que os lo paséis bien con mis entradas y que os sean útiles. Ya tengo un montón de ideas en mente.

Un saludo y hasta pronto.