martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo debe ser una buena dieta de adelgazamiento?

REGLAMENTO:

1. Procurar que los motivos que nos llevan a empezar el régimen no sean únicamente estéticos, ya que en la medida en que también nos preocupemos por mejorar nuestra calidad de vida y corregir hábitos poco saludables, el éxito del proceso será mayor.

2. Aquella que se adapte a tu ritmo de vida, a tus horarios y preferencias culinarias en la medida de lo posible. Inevitablemente hay cosas que habrá que cambiar, pero se busca trastocar en lo mínimo las costumbres del paciente.

3. Debe ser una dieta equilibrada y variada que abarque todos los grupos de alimentos para proporcionar al cuerpo la cantidad adecuada de nutrientes que necesita: 50% de hidratos de carbono sobre todo complejos (presentes en patatas, pasta, arroz, cereales…), 25% de proteínas (tomando a partes iguales proteína de origen animal y vegetal), 25% de grasas ( procurando un mayor consumo de grasas insaturadas que de saturadas) vitaminas y minerales.

4. Ingerir los distintos grupos de alimentos en base a las raciones diarias recomendadas para cada uno de ellos: lácteos (2 raciones), pescado, carne y huevos (2 raciones), fruta (2 raciones), verdura, hortalizas y ensaladas (2 raciones), farináceos -pasta, arroz, legumbres, pan, patatas- (de 3 a 5 raciones) y aceite de oliva preferentemente (de 30 a 40 gramos).

5. Deben tratar de hacerse, en función del trabajo o estudios del paciente, cinco comidas al día, para asegurar un mejor aprovechamiento de los nutrientes y la energía y mantener en alto rendimiento al metabolismo. Si esto no fuera posible, se harían tres ingestas, pero nunca, jamás, te saltes ninguna.

6. Debemos elegir los alimentos que incorporamos a cada toma, teniendo en cuenta que el desayuno es la comida más importante del día por lo que ha de ser completo y abundante (20% de las kcal totales), la comida moderada (45% de las kcal totales) y la cena ligera (25% de las kcal totales). Las tomas complementarias, que se realizarán preferentemente a media mañana y a media tarde, también deben ser ligeras (5% de las kcal totales cada una).

7.Aquella en la que no existan los alimentos prohibidos. Hay productos que tendremos que restringir o controlar, pero nunca, jamás, se borrarán del mapa.

8. El ritmo de adelgazamiento ha de ser adecuado: no más de un kilo a la semana. Por dos motivos. El primero actúa sobre el físico, por lo que es la consecuencia más visible, el temido “efecto rebote”, pero el segundo, es más importante, porque aunque no somos conscientes de él de manera tan directa, puede llegar a comprometer nuestra salud, causando problemas metabólicos y desequilibrios que quizá permanezcan para siempre. Entre otras cosas, lo que ocurrirá fruto de esto, es que si algún día volvemos a querer perder peso, puede que ya no seamos capaces de conseguirlo.

9. Aquella que consigue el aprendizaje de la persona, que enseña que la alimentación no es algo aislado, si no que actuando junto con otros complementos como el ejercicio, es la base para una vida saludable.

10. Disfrutar del acto de comer y hacerlo despacio. Realmente es importante masticar bien los alimentos ya que el proceso digestivo se completa de manera más óptima (se reducen por ejemplo, problemas como flatulencias) y uno se sacia primero.

11. No caer en la monotonía. Ponerse a dieta no tiene por qué ser un suplicio. Si tienes la suerte de que te guste cocinar, existen mil opciones de platos y combinaciones de alimentos válidas así como métodos culinarios interesantísimos y riquísimos, como la plancha o el papillote. Si no es ese el caso, ya te iré dejando por aquí recetas para que pruebes y experimentes. Irán con foto incluida del resultado final.

12. Bebe agua y no tengas miedo de los tentempiés saludables como zanahorias, media docena de nueces, queso fresco, pavo o jamón de York, una pera, manzana o un buen zumo de naranja si lo exprimes tú misma.




No hay comentarios:

Publicar un comentario