La actitud de motivación, cuando
uno se pone a régimen es esencial, junto con el hecho de marcarse objetivos
reales, porque si no, siempre nos quedaremos a medias y esto es peligroso pues una
dieta de adelgazamiento funciona como cualquier otro tratamiento: tan
importante como saber la manera en que desarrollarlo, lo es tener unas pautas
adecuadas para interrumpirlo.
Pero ojo! una dieta no se
abandona. Tampoco se trata de estar a
dieta toda la vida, no. Si os fijáis la gente que dice pasar su vida haciendo régimen, parece que no acaba nunca de llegar a la meta. Esto es porque suelen ser dietas
extremas, que por nada que levantes la mano te causan un efecto rebote atroz, que te lleva a empalmar con otra…y otra…y otra más.
Someter a nuestro cuerpo, y más
concretamente a nuestro metabolismo, a esas constantes subidas y bajadas no es
bueno, por eso una buena dieta ha de ser una apuesta de futuro. Una compañera
de viaje, como ese objeto personal que nunca falta en tu neceser. Así que, cuando se han detectado los hábitos nutricionales “nocivos” o incorrectos hay
que buscarles alternativas que puedan mantenerse en el tiempo. Han de ser
pautas con las que nos sintamos cómodos y que no nos agobien más allá del posible
sufrimiento de las primeras semanas. De nada sirve que yo me proponga no volver
a probar chocolate en mi vida porque probablemente el día que esté floja y me
lo pongan delante, acabe con la tableta entera. Es mucho más inteligente en ese
caso proponerme, por ejemplo, comerlo una vez al mes.
Las primeras semanas de régimen son
las más duras probablemente porque estemos haciendo un gran esfuerzo que no nos
proporciona resultados tan inmediatos como quisiéramos. Y es que precisamente
este es el chip que debemos cambiar. Hay que huir de aquellas dietas que nos
prometen resultados muy rápidos porque son siempre las más dañinas. Pensad que
tal y como lo estudiamos, una dieta de adelgazamiento realmente saludable, es
aquella que no te permite perder más de un kilo a la semana, y claro, si
partimos de un sobrepeso importante, este proceso puede hacerse largo.
Parece claro entonces que la
actitud de las primeras semanas es esencial.
Yo, como truco, recomiendo buscar
una referencia que tengamos siempre presente para los momentos de debilidad.
Piensa en cómo te gustaría estar. Busca mujeres buenorras a las que te gustaría
parecerte. O qué narices. Piensa en ti misma como la mujer más buenorra del
mundo. Y lucha por eso.
Por ejemplo, si tu problema es
que has recuperado unos kilos, pero no sufres una obesidad, puedes tener como
modelo a la tú de hace unos meses que estaba divina.
Os voy a contar mi secreto. En
una ocasión me sentí bastante a gusto con mi cuerpo. Cuando engordo, hasta que
no soy capaz de meterme en uno de los pantalones que gastaba en esa época, no
paro. Es mi referencia, de la misma manera que podría serlo una foto de
aquellos meses o cualquier otra cosa. Podría conformarme con comprar unos
pantalones una talla más grandes, claro que sí, pero si me sentía mejor
entonces, es justo que me de la oportunidad de volver a utilizarlos. Y eso te
da fuerzas porque cuando de repente un día vas a ponértelos y ves que puedes
abrochar todos los botones, te sientes tan bien que sigues adelante. También
puedes actuar al contrario utilizando, por ejemplo, una foto tuya
perteneciente a un momento en el que no estabas a gusto con tu físico, pues
puede ser una manera de recordarte como no quieres estar. A mí personalmente me
funciona más lo primero, pero cada una debe buscar su empujoncito.
Tú vas a ser tu mejor premio, porque una vez superados los primeros días, te irás viendo cada vez mejor, te
sentirás más cómoda, y si no quieres usar báscula hasta que no te veas considerablemente más ligera, tu ropa va a ser la mejor
pista al reflejar a la perfección lo que has perdido.
Esto me lleva a deciros también
algo importante. No os obsesionéis demasiado con la báscula, con el peso. Es
una cifra a veces engañosa. Podéis estar hinchadas, o empezar a practicar algún
ejercicio con asiduidad que haga que ganéis músculo, o estar ovulando…en fin
puede haber mil razones por las cuales peséis exactamente lo mismo, o incluso
más, pero en cambio sí hayáis perdido grasa, que es lo que se debe perder.
Para terminar, el deporte puede
ser otra vía para que os mantengáis activas, os sintáis mejor y engañéis un
poco al estómago, por no mencionar el trabajo genial que hace al dejarlo todo
colocado en su sitio. Si no, a veces se adelgaza mucho pero la piel queda muy flácida. En este sentido ya iré hablándoos de ejercicios que os
permitan trabajar distintas partes de vuestro cuerpo, y que incluso podáis
hacer desde casa.
No os abrumo con más texto. Cada cierto tiempo ire dejándoos fotos de tías macizas y así de paso le sacamos
algo de comedia al asunto.
ÁNIMO GUERRERAS!








