domingo, 12 de febrero de 2012

¿Cuál es mi peso ideal?

Uno de los métodos más utilizados en dietética para hacer este cálculo, es el denominado Índice de Quetelet, también conocido como Índice de Masa Corporal (IMC) y obtenido como el cociente entre el peso en kilogramos y la altura en metros elevada al cuadrado, ya que este valor está estrechamente correlacionado con los depósitos grasos del organismo.
La interpretación más universalmente aceptada de esta relación es aquella en la que:

1. Valores por debajo de 20 se dan en procesos de desnutrición calórica.
2. Valores entre 20 y 24.9 son indicativos de normalidad clínica.
3. Valores entre 25 y 29.9 indican sobrepeso.
4. Valores superiores a 30 son asignados a situaciones de obesidad.

¿Para qué nos sirve esto?
Pues muy fácil. Antes de comenzar cualquier dieta, por traumático que pueda ser para vosotros, sería muy recomendable que os pesarais y midierais. Si bien es cierto que muchas veces, una buena referencia y quizá menos agresiva a la hora de evaluar los kilos que vamos perdiendo, es la ropa, es necesario saber, por así decirlo, el estado del que partimos antes de comenzar el proceso de adelgazamiento. Por muchos motivos. Uno de ellos, por ejemplo, porque no ha de ser igual el régimen que se diseña para una persona a la que le sobran 10 kilos que para otra a la que sobran 5. El cuerpo se comportará y reaccionará de manera distinta entre un caso y otro. Es interesante también a la hora de fijarnos ese objetivo final realista del que hemos hablado. Cuando un paciente acaba de concluir su dieta, suele ser habitual que quede con un aspecto desinflado, como “consumido”. Sé que estos no son términos en absoluto científicos pero así nos entendemos todos. En cambio, pasadas unas pocas semanas, durante el período de mantenimiento que sigue a toda buena dieta, aunque la persona no recupere grasa, sí suele ser habitual que el cuerpo retome un aspecto más “sano”, como si todo volviera a la normalidad. Pues bien, esa imagen inicial ligeramente “enfermiza” se debe a que habitualmente las dietas nos dejan en un estado de cierta flojera nutricional y porque se suele apurar al límite la cantidad de kilos que está permitido perder sin comprometer la salud del individuo, quedándonos, según los términos del IMC, no en estado de normopeso, si no de leve desnutrición calórica. Esto no es especialmente grave, siempre y cuando, como he dicho, sea LEVE. Por ejemplo, yo que mido 1.60, si después de someterme a régimen pesara 50 kilos, tendría un IMC de 19.5 aproximadamente. Esta situación podría admitirse sin mayor problema, pero a lo que sí deberíamos renunciar en cualquier caso es a valores finales inferiores a 18, con los que puede empezar a existir riesgo de anemia, debilidad, mareos o incluso desmayos por carencias nutricionales y energéticas graves.
No obstante, como en todo hay excepciones, que surgen al considerar las siempre existentes diferencias personales. Hay quien con un índice de 18 tiene un aspecto delgado pero sano. Suelen ser generalmente, aquellas personas que son delgadas por naturaleza y que tienen un metabolismo que funciona a la velocidad de la luz (yo, que nuca he tenido esa suerte, los llamo muy cariñosamente “máquinas de combustión”). Pero a otros, con ese mismo IMC se les ve con muy mal aspecto.
Tened siempre en cuenta, en este sentido, que no se puede comparar el peso de un deportista con otro que mantenga unos hábitos de vida sedentarios. El músculo pesa más que la grasa, por lo que este tipo de personas, aunque se sometan a régimen, siempre pesarán más y mientras mantengan el hábito del ejercicio, no llegarán a tener esa imagen “chupada” a la que hacíamos referencia anteriormente. Así que con esta información espero que os animéis a autoevaluaros y a no pedirle a vuestro cuerpo ningún imposible. Adelgazad en base a lo que sois, sin burradas, a tener un buen conocimiento de vuestro cuerpo y sus posibilidades, y mantenido la cabeza siempre en su sitio.
Recordad que si lo necesitáis estoy aquí para ayudaros, no solo con estos textos, si no, de manera más directa poniéndoos en contacto conmigo a través de mi correo que podéis utilizar para cualquier consulta personal o si deseáis que os haga una dieta personalizada: omayra_ag@hotmail.com.
Hasta pronto.

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